La imparable implementación de la tecnología digital y de la robotización en las empresas, el fenómeno de  las profesiones emergentes y el creciente dinamismo que impera en el mercado profesional están aumentando el valor de una serie de destrezas profesionales a las que, en el pasado reciente, no se les prestaba tanta atención.  Se trata de las soft skills, también conocidas como habilidades blandas. Cada vez son más objeto de interés por parte de los reclutadores de talento de las organizaciones porque se han revelado vitales para los nuevos desafíos competitivos.

¿Qué son las ‘soft skills’?

Aunque es difícil ofrecer una definición precisa, cuando hablamos de habilidades blandas –un término de la psicología conductual- nos referimos a una serie de atributos y rasgos personales que tienen que ver, entre otros aspectos, con las interacciones humanas, el aprendizaje, la creatividad o las dotes comunicativas. Determinan en buena medida cómo se desempeña una persona en un puesto de trabajo. Algunos expertos se refieren a ellas, genéricamente, como “inteligencias múltiples”.

Las soft skills son innatas en muchos individuos -el ejemplo más claro en la actualidad son los miembros de la llamada generación Z-, pero cualquier persona puede desarrollarlas. Eso sí, con tesón y esfuerzo: “Es más difícil aprender a trabajar en equipo que el cálculo financiero”, apunta Matías Ponce, uno de los responsables de la consultora de Recursos Humanos H-Move.

Además, son habilidades profesionales que, según los expertos, nunca podrán ser automatizadas por ningún tipo de inteligencia artificial.  Y son habilidades transversales, bien valoradas en cualquier sector profesional.

¿Qué importancia tienen las ‘soft skills’ para las organizaciones?

Las soft skills ya suponen, según Matías Ponce, “entre el 70% y el 80%” del peso de la decisión en un proceso de selección, frente a los conocimientos y las habilidades ‘duras’ o técnicas”. LinkedIn cuenta con un estudio reciente que revela que el 57% de los directivos empresariales valora más las habilidades blandas que las hard skills y que el 89% de los despidos en las organizaciones se producen por “deficiencias” en las soft skills del profesional. 

¿Cuáles son las soft skills más demandadas por las empresas?

Si atendemos al estudio de LinkedIn sobre las competencias profesionales más demandadas por  las empresas a lo largo de 2019, las soft skills más requeridas por los reclutadores de talento son las siguientes:

Creatividad. Capacidad de concebir “las soluciones del futuro”.

Persuasión: porque la clave del éxito de cualquier producto o servicio, por innovador que sea, sigue siendo ser capaz de convencer a los demás de que lo compren.

Colaboración: la creciente complejidad y globalidad de los proyectos que ha traído consigo la inteligencia artificial reclama una mayor cooperación efectiva entre los miembros de las organizaciones.

Capacidad de adaptación: “las soluciones de ayer no resolverán los problemas del mañana”, señalan desde LinkedIn.

Gestión del tiempo: otra habilidad que tampoco pasa de moda y que aporta grandes beneficios a lo largo de toda la carrera profesional.

También merece prestar especial atención al estudio sobre habilidades profesionales realizado por Marcel M. Robles, investigador de la Universidad de East Kentucky (Estados Unidos). Entrevistar a 180 ejecutivos le permitió establecer el siguiente listado con las 10 habilidades blandas con mayor demanda para las empresas:

  1. Comunicación: aquí se incluye no solo la expresión oral o la capacidad de hablar en público; también la comunicación escrita y la capacidad de escuchar a los demás.
  2. Cortesía personal y profesional: los líderes organizacionales apuestan por profesionales con buenos modales que sean capaces de respetar y ser amables con otras personas, pedir las cosas “por favor” y dar las gracias.
  3. Flexibilidad. Es decir, empleados con la habilidad de adaptarse a los cambios y con disposición a aprender nuevos conocimientos, procedimientos y métodos.
  4. Integridad: las personas honestas, con un sentido elevado de la ética y con valores que los llevan a hacer lo correcto son cada vez más valoradas en las compañías.
  5. Habilidades interpersonales. Cada vez se requieren más talentos amables, con sentido del humor, autocontrol, capacidad de relacionarse e, incluso, hacer amigos, y con empatía hacia los demás.
  6. Actitud positiva. Las empresas prefieren contar en su plantilla con personas entusiastas, optimistas, motivadores y con confianza.
  7. Una actitud profesional en el ámbito profesional: saber estar, cumplimiento del dress code, etcétera.
  8. Responsabilidad. Las compañías quieren profesionales en los que se pueda confiar, es decir, puntuales, que cumplan sus compromisos profesionales, disciplinados, con sentido común y con voluntad de hacer bien su labor.
  9. Capacidad de trabajo en equipo: se buscan talentos con tendencia a la cooperación y al establecimiento de sinergias, agradable en el trato con sus compañeros y dispuestos a colaborar con ellos.
  10. Ética del trabajo: es un concepto amplio en el que se incluyen la capacidad de desempeñarse en las tareas asignadas, la iniciativa o la lealtad.

La importancia de las ‘soft skills’ en los procesos de selección

En el pasado más reciente, las habilidades blandas no solían formar parte del currículum vitae de los candidatos. Lo habitual era que los reclutadores dedujeran algunas de las soft skills que tenían los aspirantes a partir de la propia entrevista de trabajo y, en algunos, casos de las cartas de recomendación de los que aspiraban a un puesto de trabajo.

Sin embargo, ahora el paradigma en el reclutamiento ha cambiado. En los currículum vitae conviene incluir una definición breve de las propias habilidades blandas, con ejemplos reales, pues lo más seguro es que formen parte de la entrevista de trabajo. Lo mejor es hacer antes una reflexión que te permita averiguar cuáles son tus puntos fuertes en el terreno de las soft skills. Algunos expertos en mercado laboral recomiendan, incluso, adaptar ese listado al puesto para el que se opta, destacando las que más se ajustan a sus necesidades.

Para tener más garantías de éxito en la entrevista de trabajo, se recomienda hablar con seguridad y naturalidad de las soft skills reflejadas en el currículum.

No obstante, hay otras habilidades blandas que resultan muy valiosas en las entrevistas de trabajo porque, sin ser detalladas por los candidatos, son detectadas por los reclutadores, ya sea en la propia entrevista de trabajo o en otras fases del proceso de selección. Por ejemplo, destrezas comunicativas, inteligencia emocional o la capacidad de trabajo en equipo del postulante a un empleo.

No lo olvides, si las hard skills sirven para conseguir entrevistas de trabajo, las soft skills son la nueva llave para superar dichas entrevistas y conseguir ser el candidato elegido.

Fuentes: GQ, La Nación, Factor Humano Formación, Fundación UNIR y EAE Business School

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