Sin duda, una de las fases que tiene más peso a la hora de hacer las primeras inclusiones en el mundo laboral, es la fase de las entrevistas de trabajo. Para el candidato constituye todo un desafío por la falta de práctica, aunque, como veremos, es conveniente ejercitarse en ello ya que lo habitual es que las personas se sometan a este paso varias veces a lo largo de su trayectoria profesional.

Los objetivos prioritarios que debe plantearse todo aspirante sin experiencia previa cuando es convocado a una primera entrevista de trabajo son:

 – Convencer a los entrevistadores de que es el candidato idóneo para desempeñar el trabajo que ofrece la empresa.

– Averiguar si ese primer empleo cubre sus expectativas profesionales y personales.

Para los candidatos que no han trabajado antes, la entrevista de trabajo está enfocada a conocer su personalidad, habilidades y conocimientos, así como su capacidad para relacionarse en un entorno profesional. Por eso, pese al reto que supone una entrevista de trabajo, hay que aprovecharla para demostrar que es el candidato idóneo para el puesto.

Aunque no existe una fórmula exacta para tener éxito en una primera entrevista de trabajo, al menos sí hay consenso entre los expertos en el mercado laboral sobre una serie de pautas a tener en cuenta.

Antes de la entrevista de trabajo:

  1. Si has sido convocado por escrito a la entrevista, contesta también por escrito confirmando tu asistencia. Es una muestra de profesionalidad.
  2. Aprende todo lo que puedas sobre la empresa. La web de la compañía o las noticias que puedas encontrar sobre la misma te proporcionará información muy valiosa de cara a esa primera entrevista de trabajo. Conocer la cultura, filosofía, misión y valores de la organización te ayudará a identificar lo que puedes aportar al puesto de trabajo ofertado.
  3. Ensaya la entrevista. Ya sea delante de un espejo o de un familiar o amigo, hacer una simulación de cómo responderás a las preguntas del entrevistador te permitirá comprobar si te expresas correctamente, si eres capaz de seguir un discurso fluido o desarrollar una comunicación persuasiva que te permita venderte a la organización con ciertas garantías de éxito. Ensayar tu comunicación no verbal también juega en tu beneficio, pues hay gestos y actitudes que pueden denotar nerviosismo e inseguridad, como estar manejando un objeto (un bolígrafo, por ejemplo) durante la entrevista de trabajo o sentarse de manera incorrecta. En este sentido, el profesor de IMF School, Juan Carlos Barceló sostiene que, “tengamos experiencia o no, nunca debemos subestimarnos ni transmitir desesperación. Es necesario transmitir confianza para poder convencer”.
  4. Analiza tus aptitudes, fortalezas y debilidades. De esta manera te será más fácil responder a preguntas habituales en las entrevistas de trabajo como, por ejemplo, argumentar sobre tus virtudes y defectos.

El día de la entrevista

  1. Viste de manera adecuada. Conocer la cultura de la empresa te ayudará a acertar a la hora de acudir a la entrevista vestido de manera formal o de un modo algo más desenfadado.
  2. Puntualidad. Llegar tarde a una entrevista de trabajo es la peor manera de empezar. Procura llegar al lugar de la convocatoria 15 minutos antes. Es mejor esperar a que te esperen.
  3. Lleva una libreta. Tomar notas durante la entrevista de trabajo te servirá para formular preguntas al final de esta y, además, es una actitud bien vista por los responsables de esta fase del proceso de selección.
  4. Deja que sea el entrevistador el que tome la iniciativa a la hora de saludar y comenzar la entrevista.
  5. Escucha con atención las preguntas que te formulen y no interrumpas a la persona que te entrevista, lo contrario se considera una falta de respeto y un signo de inseguridad. También es conveniente utilizar una comunicación asertiva.
  6. Respuestas breves y concretas. En una entrevista de trabajo lo mejor siempre es el término medio. No hay que hablar ni mucho ni poco. Evita los silencios prolongados, pues transmiten inseguridad.
  7. Mira a los ojos al entrevistador, pero sin actitud intimidatoria.
  8. Actúa con naturalidad y da respuestas sinceras, aunque creas que no van a gustar al entrevistador.

Finalmente, si tras una entrevista de trabajo no has sido seleccionado para el puesto de trabajo, no hay que tomárselo como un fracaso, sino como un aprendizaje para tu desarrollo profesional. Evaluar y analizar esa experiencia te permitirá corregir fallos para próximas entrevistas laborales.

Fuentes: Primer Empleo, Modelo Currículum, Marketing and Web e IMF Formación