Biológicamente estamos programados para crecer. De hecho, una película como “El curioso caso de Benjamin Button” (2008) tuvo tanta aceptación debido al proceso inverso que padecía el protagonista. Salvo Button y los cangrejos, el mundo prefiere avanzar hacia delante. Y el entorno profesional no es una excepción. Aunque la duda más común, al tener cierta experiencia en un mismo puesto, es: ¿cuándo pasamos de junior a senior? ¿Hay ciertas capacidades que nos preparan para este cambio?

El objetivo de cambiar la etiqueta junior por senior

Aprender, formarnos, ascender, una mejora de las condiciones… señales de que estamos fomentando nuestro desarrollo profesional. Y aunque luzca muy bien en el curriculum vitae, tener un perfil senior implica haber interiorizado las tareas, obstáculos y crisis que puedas encontrar en tu puesto. Y algunas cuestiones más.

La experiencia es un grado

Generalmente, aunque depende de la categorización que realice la empresa, pasamos de junior a semi-senior entre dos a cinco años de experiencia laboral en un puesto determinado.  A partir de seis ya se puede empezar a hablar de un senior experto. Puede que una persona no lleve seis años en las funciones que caracterizan su trabajo, pero ha adquirido capacidades profesionales y aptitudes que corresponden a un perfil senior. La experiencia en años importa, pero lo que realmente define a cada uno de estos tres roles es:

  1. El perfil junior suele necesitar supervisión en su desempeño, revisión de sus superiores y consejos de estos para sus posibles entregas.
  2. El perfil semi-senior suele pedir nuevos retos y tareas que llevar a cabo. En estas nuevas tareas suele necesitar supervisión, pero no en las que ya ha realizado con normalidad.
  3. El perfil senior es un referente dentro del equipo, seguramente desempeñando labores de supervisor o tutor de los juniors.

Dejando a un lado fechas y números, vemos que la asignación de un perfil profesional u otro depende de las capacidades profesionales que hayas desarrollado en tu carrera profesional. Destacamos cuatro que tienes que cultivar, a fin de convertirte en el referente senior que esperas.

Caerse y levantarse, obligatorio

Crecer no es una línea recta. Muchas veces te encontrarás con obstáculos que te hacen fallar. Es el momento de practicar una habilidad que te será útil para pasar de perfil junior a senior: la capacidad de adaptarte. Los cambios son auténticas enseñanzas, está en ti aprender lo máximo de ellos y reorientar lo que pensabas hasta ese momento.

Muy relacionado con esta capacidad de adaptación se encuentra el libro Momentum, un recopilatorio de historias de éxito de aquellas personas que aprovecharon los cambios de ritmo en su vida. Enseñanzas que, aplicadas a tu experiencia profesional, pueden servirte para convertirte en el “camaleón profesional” que toda empresa quiere.

El profesional de nicho

La capacidad de especializarte en un ámbito concreto de tu profesión ya parece ser algo característico de los empleados más senior. Y es que todas las profesiones se centran en un punto determinado. Tomemos como ejemplo la medicina, ¿acaso no hay cardiólogos, cirujanos, neurólogos? Pues en oficinas, estudios de arquitectura o fábricas pasa lo mismo. No se busca a un aprendiz de todo, sino al maestro en algo.

A esta capacidad de especialización profesional se puede oponer el miedo a elegir la opción incorrecta. En pleno siglo XXI, equivocarse no es un camino de una sola dirección. Retroceder en nuestros pasos y elegir otra meta no es un error. ¿No hemos dicho en el punto anterior que debemos adaptarnos a las adversidades?

De junior a senior innovando lo más rápido posible

Ya hemos hablado anteriormente en el blog de la metodología SCRUM, pero es el marco perfecto para la capacidad de organizarte y comunicarte. Este modelo de trabajo minimiza los riesgos a la hora de realizar proyectos, obteniendo el mejor resultado posible en un tiempo óptimo. Un resultado con un proceso eficiente.

SCRUM es una metodología de trabajo que, aunque se aplique o no en tu empresa, puede enseñarte mucho. Entre sus ventajas, que son muchas, las que más te van a servir profesionalmente son la mitigación de riesgos, la gestión continua y el alineamiento entre el cliente y tu equipo.

Aprender requiere imaginación

Aunque se aleje del perfil analítico y planificador de las tres anteriores, la capacidad de ser creativo e innovador es igual de importante que el resto. ¿Tienes ideas? Exponlas a tu equipo. ¿Te enfrentas a una situación desconocida? Piensa la forma de salir de la misma con las herramientas que dispones a tu alcance.

Al final y al cabo, tu cerebro solo lo conoces tú.  Este órgano es el que permite potenciar tu imaginación y tu creatividad a la hora de dar respuesta a nuevos problemas o situaciones profesionales. Idear, pensar fuera de la caja, pensamiento lateral. Herramientas que te serán muy útiles en tus desafíos futuros.

Ser senior como actitud

Lo último que debes saber es que ser senior también reside en ti mismo. Las motivaciones internas son las que nos conducen a este adjetivo calificativo, porque el viejo dicho “si no lo veo no lo creo” aquí se traduce a “si no lo creo no lo veré”. Así que ya sabes: empieza a cultivar las habilidades profesionales que te hemos dicho, las necesidades técnicas de tu puesto, aprende de todo lo que te rodea, y podrás pasar de junior a senior.

Fuentes: LinkedIn, Leadersummaries, Empresaactiva

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