El éxito de las organizaciones del siglo XXI está directamente relacionado con la calidad de sus trabajadores.

Hoy en día, la primera clave para conseguir un incremento en la cuenta de resultados, potenciar el crecimiento de una empresa y afrontar los nuevos retos que se plantean está en la gestión del talento. Los departamentos de recursos humanos saben que la cima a conquistar requiere de un importante esfuerzo en un momento en el que la brecha de talento digital está ensanchándose y muchas compañías remodelan sus políticas de contratación y retención del talento para sumarse a una tendencia imparable.

El primer paso para alcanzar la excelencia en este ámbito pasa por repensar la cultura organizativa para construir un entorno laboral en el que los empleados se sientan cómodos y que permita impulsar la creatividad y motivación. El empleado debe percibir el espacio de trabajo como un lugar que le ponga a prueba, le permita crecer profesionalmente y fomente su sentimiento de pertenencia: debe tener un propósito.

De acuerdo a un estudio de LinkedIn, tres de cada cuatro empleados con un trabajo orientado a objetivos se siente satisfecho con su función en la empresa. Una situación que se refleja en los resultados finales de la compañía. Casi un 60% de las organizaciones que fomentan esta forma de trabajo de manera estructural y articulada han experimentado un crecimiento de más del 10% en sus últimos tres años de actividad.

Por otro lado, los departamentos de recursos humanos afrontan este reto con enfoques diferentes de los habituales como el design thinking, una metodología centrada en fomentar la innovación en las organizaciones de forma eficaz. Esta nueva aproximación a la forma de trabajar parte de la sensibilidad del empleado y su capacidad de resolver problemas para satisfacer las necesidades de sus clientes de una forma que sea tecnológicamente posible y que tenga un sentido comercial.

Otra solución que se plantea son los mapas de employee journey, más enfocados en el desempeño laboral, y que sirve para comprender mejor los problemas concretos que sufre un trabajador para favorecer el incremento de su rendimiento. Para llevar a cabo esta iniciativa, numerosas compañías defienden que las empresas deben conocer los procesos de trabajo de sus empleados y entender cómo se enfrentan a los retos que se les plantean en la oficina. A partir de aquí, ya disponen de la capacidad de identificar los estímulos que puedan afectar negativamente a su desempeño y están preparadas para ayudarles a obtener los resultados esperados.

La personalización es una de las mejores aproximaciones al éxito en la gestión del talento que ha permitido la sociedad digital. Los avances en big data han dado lugar a un acercamiento al trabajador y a una mejor comprensión de su situación en la empresa. Gracias a la analítica de datos es posible la aparición del people analytics, o la utilización de herramientas informáticas que evalúan información de empleados y candidatos para determinar de qué manera pueden aportar lo mejor para la compañía.

Su influencia en la selección de personal y la reconducción del talento interno es determinante y en las grandes empresas son conscientes de ello. Un 61% de las compañías consideran los sistemas de people analytics como una transición necesaria en la estructura organizativa de su departamento de recursos humanos, según una encuesta de Deloitte.

La promoción de la formación continua dentro de las empresas es otra de las iniciativas que ayudan a que una persona se sienta involucrada con su lugar de trabajo. Según un informe de la consultora Capgemini, el 48% de los empleados estaría interesado en desarrollar habilidades digitales aunque corrieran a su cargo y se dieran fuera del entorno laboral. Sin embargo, aunque es cierto que el talento tiende a asociarse a habilidades duras (aquellos conocimientos más técnicos de los que dispone un profesional) también comienza a percibirse la creciente importancia de que estas estén complementadas con las denominadas soft skills, como el pensamiento crítico o las capacidades de liderazgo y de trabajo en equipo.

Para lograr optimizar el desempeño empresarial en lo relativo a este último punto, prácticamente todas las industrias están empezando a tomar conciencia sobre una cuestión en la que las cuentas de resultados no serán las únicas beneficiadas. Esta tendencia apuesta por la diversidad y la heterogeneidad en los equipos de trabajo, algo que, según la Organización de Naciones Unidas, si se equiparasen los ratios de hombres y mujeres en los espacios de trabajo, el tamaño de la economía de los países de la OCDE crecería un 12%.

Las ventajas que conlleva la diversidad en los espacios de trabajo tampoco se discute en la gran empresa. Ocho de cada diez entrevistados en una encuesta de Deloitte reconocían que la implementación de estrategias de inclusión suponen una ventaja a medio plazo para las compañías, impactando directamente en la marca, pero también en el rendimiento y el cumplimiento de objetivos corporativos.

Fuentes: Top Employers Institute, Deloitte, ONU, LinkedIn, Capgemini.