Hay una escena tragicómica en Las uvas de la ira en la que un padre de familia se acerca a la sucursal de un banco para pedir una hipoteca y le preguntan si cuenta con alguna casa para avalar el crédito. “Si la tuviera, no le estaría pidiendo un crédito”, responde aturdido. Algo así sucede con el primer empleo. Para encontrarlo suele hacer falta experiencia y para tener experiencia hace falta encontrar un empleo en primera instancia. Sin duda, el primer paso siempre es lo más difícil. Y, si antes había que echarle imaginación al currículum, ahora la prueba de fuego es nuestro perfil en LinkedIn.

Pero no desesperes, como en todo, el enfoque y la actitud son fundamentales. Ponerle ganas y saber demostrar tus fortalezas te abrirá más puertas de lo que imaginas. Aquí tienes algunos puntos en los que trabajar para mejorar tus posibilidades de estrenarte laboralmente.

No te asustes, reconoce abiertamente que buscas tener experiencia

En tu línea de presentación puedes apostar por una frase directa del tipo: “Recién licenciado en Derecho, especializado en patentes, interesado en trabajar en un bufete de abogados”. Es, en palabras de Catherine Fisher, directora de comunicaciones sénior de LinkedIn, una foto fija del punto en el que te encuentras y aquel en el que te gustaría estar.

Cuida los detalles técnicos

Busca una foto de perfil decente, a ser posible que no te la hicieran en la fiesta de fin de curso de la universidad. Transmitir una imagen de seriedad y profesionalidad empieza en detalles como esos. Lo mismo sucede con la redacción: cuida las frases, evita las erratas y demuestra capacidad de síntesis. Es probable que en RRHH tengan que revisar cientos de currículums. Ya puedes haber sido un estudiante brillante, que si se te cuela un gazapo quedarás como una persona poco seria y fiable.

Incluye tus trabajos de voluntariado

¿Has trabajado ayudando a personas mayores? ¿Has colaborado repartiendo bocadillos? Deja constancia de ello: tu capacidad de compromiso y tu conciencia social es tan importante como tu capacidad de trabajo. Dar más de lo que se te pide siempre cotiza al alza.

Mantente activo en diversas áreas de interés

A tu empleador también le interesa tu actitud y las ganas que le pones a las cosas que haces. Si, por ejemplo, tienes un blog de cocina, no te cortes: ponlo y cuenta que llevas con él dos años, que te encanta el sushi y que tú mismo te has encargado de todas esas fotos tan pro que realzan cada entrada.

Mantén vivo tu perfil de LinkedIn

En la misma línea que el punto anterior, pero de manera más concreta, procura actualizar con frecuencia tus estados de LinkedIn, ya sea con comentarios propios o con artículos sobre tendencias en los sectores que te interesen especialmente o estén relacionados con tu perfil profesional.

Participa en grupos

LinkedIn es mucho más que tu perfil, también es una red social. Déjate ver y participa en grupos relacionados con tu mundo profesional. Además de aprender de gente con más experiencia, es posible que tus contribuciones despierten el interés de responsables de RRHH y otros profesionales que quizá puedan aconsejarte acerca de cómo abrirte paso en la jungla laboral.

Introduce proyectos personales que demuestren tus capacidades

Vale, no hace falta que pongas la maqueta del avión que construiste en secundaria. Pero, por ejemplo, si montaste una liga de fútbol en la universidad o programaste una app en tus ratos libres, se trata de proyectos de revelan iniciativa propia y capacidades organizativas. Si en la facultad llevabas una revista o si montaste una web informativa, mételo también. Todo suma.

¿Qué más cosas crees que podrías añadir a tu perfil para enriquecerlo y darle mayor relevancia? Cuéntanoslo y, de paso echa un vistazo a nuestras ofertas laborales para recién titulados.

 

Fuente: US News, LinkedIn

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