Cuando comienzas tu andadura profesional, es frecuente que tengas cierta sensación de no saber por dónde empezar. Seguramente, tu etapa formativa te ha servido de gran utilidad para obtener los conocimientos que aplicarás durante tu carrera profesional y que perfeccionarás a medida que vayas adquiriendo experiencia. Pero hay una serie de habilidades que van más allá de lo que se enseña en las aulas y que, si cultivas correctamente, te pueden ayudar a crecer, tanto a nivel personal como profesional. Se trata de las llamadas soft skills, es decir, las prácticas que tienen que ver con tu manera de relacionarte con la gente, lidiar con las dificultades que se te presenten y optimizar tu tiempo y tu trabajo.

Pero, ¿cómo y dónde puedes aprender estas habilidades? Como para la mayoría de las cosas, la mejor manera de aprender es mediante el ejemplo. La forma más rápida de alcanzar este propósito es entender cómo trabajan aquellos que han logrado el éxito en las tareas que han desempeñado y aplicarlo directamente en tu vida. Esas figuras en las que conviene fijarse son los líderes, aquellas personas que han definido un nuevo estilo de hacer las cosas para abordar los problemas con profesionalidad y conseguir alcanzar los objetivos que se han propuesto.

El camino del liderazgo

La autoconciencia es el mayor vaticinio de éxito de un CEO, de acuerdo a un estudio realizado por la consultora organizacional Green Peak Partners en colaboración con un equipo de investigación de la Universidad de Cornell de Nueva York. Los buenos líderes son conscientes de sus limitaciones y afrontan los problemas siendo sinceros consigo mismos, sabiendo hasta dónde pueden llegar, sin plantear objetivos imposibles.

El informe de Green Peak Partners, para el que se entrevistaron a cerca de un centenar de altos ejecutivos de empresas públicas, también sostiene que los líderes con fuertes habilidades interpersonales ofrecen un mejor desempeño financiero. Y es que buena parte del éxito en la ejecución de un proyecto corresponde a una comunicación efectiva.

Los líderes tienen la importante tarea de saber comunicar la estrategia de la compañía a todos los niveles, asegurándose de que el mensaje que pretenden transmitir se entiende con claridad y concisión. Una cuestión que funciona de manera bilateral. Si quieres aprender a dirigir equipos, debes estar dispuesto a escuchar las sugerencias y los problemas con los que se encuentran tus colaboradores. De hecho, los líderes saben que los mejores resultados provienen de un gran equipo, del esfuerzo colectivo canalizado para obtener un objetivo. La comunicación interna es la base que mantiene cohesionada una organización y, si se trata de forma efectiva, se potencia a la empresa en la que la unión es mucho más que la suma de sus partes.

Otra de las cualidades que caracterizan a un buen líder es que tienen la capacidad de abrazar la incertidumbre. Dicho de otra manera: no tienen miedo de arriesgar y probar cosas nuevas. Una encuesta de la consultora PricewaterhouseCoopers a 600 ejecutivos de negocios globales concluyó que el liderazgo es el mejor indicador del rendimiento de la innovación.

En una investigación paralela, para la que contaron con más de 1.700 directivos, descubrieron que, en los últimos tres años, los negocios que apostaron más fuerte por la innovación crecieron un 16% más de media que aquellos que no lo hicieron. Las empresas necesitan empleados con iniciativa, con ganas de desarrollar pensamiento creativo y proponer mejoras de forma proactiva, unas habilidades que, a su vez, pueden brindarte mayores posibilidades de crecimiento en la compañía.

Por supuesto, si quieres tomar la iniciativa, es importante que seas resolutivo y rápido a la hora de adoptar decisiones. Los mejores líderes no tienen miedo a equivocarse y, aunque lo hagan, tienen la capacidad de aprender de sus errores y se esfuerzan por no tropezar dos veces con la misma piedra. El peor error que podrías cometer es no exponer tus propuestas e ideas por miedo a equivocarte con la decisión elegida, ya que esto suele acarrear mayores problemas y no soluciona nada. Es mejor actuar con confianza y no tener miedo a preguntar a un compañero o a tu jefe si tienes alguna duda.

Llegados a este punto, conviene aclarar que la confianza en uno mismo no tiene porqué ser sinónimo de prepotencia. Un estudio de la firma de investigación Catalyst, en el que participaron más de 1.500 trabajadores de seis países, resaltaba la humildad como uno de los cuatro factores de liderazgo críticos para generar un ambiente de trabajo agradable. Demostrar un comportamiento altruista o desinteresado, echar una mano a tus compañeros cuando lo necesiten y admitir tus errores cuando los cometas, son algunas de las prácticas que pueden ayudarte a tener una mejor relación en el entorno laboral y a que el resto de la plantilla piense en ti como la persona con la que quieren trabajar.

Conocer tus limitaciones, fomentar la comunicación con tus compañeros, tener iniciativa y confianza en ti mismo, así como practicar la humildad es la mejor manera de que, con el tiempo, te conviertas en el líder en el que se pueda fijar la próxima generación de profesionales.
Fuentes: PwC, Green Peak Partners, Harvard Business Review